viernes, 11 de junio de 2010

miércoles, 9 de junio de 2010

¿lo oyes? está llorando como una novia el día de su boda.











Cada vez que María abre los ojos, en su infinita duermevela, me sonríe, y en ese momento sé que se va a curar para poder regalarme miles de miradas incendiadas más, igualitas que aquella primera del andén de metro. Y, cuando se cure, la llevaré a San Sebastián, para que vea las puestas de sol en el mar. "Te quiero" , me dice, y yo le digo lo mismo, y así la vida está mejor, para qué engañarnos. Y ahora, de vez en cuando, me atrevo a sacar alguno de esos deseos, los que tenía guardados bajo la cama, ¿te acuerdas?, y jugueteo un rato con ellos hasta que se deshacen en mis manos.